Escribe tu nombre (o el de tu cuñao) sobre la línea y dale a imprimir. Sale en horizontal, listo para enmarcar en el sitio de honor de la barbacoa.
Reunido el claustro en sesión plenaria, entre la primera y la segunda cerveza, este Ilustre Colegio hace constar y certifica que
queda investido con el grado de Cuñao Colegiado, por haber acreditado un dominio insuperable del noble arte de no dar ni golpe en la vida... y salir, aun así, aplaudido y con la caña llena.
Y para que así conste donde haga falta, se expide el presente título, sin caducidad y sin mérito conocido, en la fecha que el interesado tenga a bien rellenar cuando le venga de camino.
¿Todavía sin el libro? Las 100 y 1 mejores excusas para ser el mejor Cuñao