
Para subir en este oficio... hay que decidir cuánto de ti facturas en la bodega.
Un vistazo dentro ↓Elsa Mendieta empezó siendo la azafata de provincias que sonreía cuando le pisaban la maleta, y ahora está a un galón de mando de convertirse en jefa de cabina... el problema es que la mujer que le enseñó todo apareció muerta en una escala de Dubái, y a nadie de la compañía le tembló la voz al firmar que fue un accidente. Elsa no se lo tragó. Porque las azafatas sabemos cuándo alguien miente con uniforme puesto...
Aquí no hay pasillo neutral. Cada ascenso tiene un precio que se paga en silencio, cada compañera que sonríe puede estar tomando notas para otro, y hay maletas que cruzan aduanas que más te vale no abrir. Elsa lo descubre igual que se descubre casi todo a 10.000 metros... demasiado tarde y con el cinturón abrochado.
Un thriller de aviación con sororidad de la de verdad y traición de la que duele más, para quien devoró a T.J. Newman y luego se quedó mirando el techo del avión preguntándose quién de la tripulación sería capaz. Sube. Cierra puerta. Y reza para que la próxima que caiga no seas tú.
«En este oficio no te empujan al vacío... te enseñan a mirar hacia otro lado mientras cae la de al lado.»
Un par de páginas para que te piques.


